Tag Archives: inventor

Ramón Verea, el inventor de la calculadora mecánica

admin
By , Diciembre 18th, 2017 | Sin categoría | 0 Comentarios

Ramón Verea ha pasado a la historia como el inventor de la calculadora. Además de su faceta de inventor, este gallego nacido en el año 1833 en San Miguel de Curantes, en La Estrada (Pontevedra), fue ingeniero, periodista y escritor. Desde joven destacó por sus habilidades en mecánica, mención aparte de su brillante inteligencia y su vocación intelectual. Tras su paso por la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Santiago de Compostela y de su breve estancia en el Seminario Conciliar de Santiago emigró a Cuba. En 1855 trabajó como maestro en la isla caribeña y empezó a coquetear con el periodismo. Por aquel entonces, además de colaborar con el periódico cubano El Progreso, del que llegó a ser su director, publicó dos novelas: La cruz de Cobblestone y Una mujer con dos maridos. Pero su interés y su pasión por la mecánica no quedaron olvidados y en el año 1863 vio la luz su primer ingenio destacado: una máquina de plegar periódicos.

En 1865 Ramón Verea se mudó a vivir a Nueva York aprovechando el inglés aprendido en Cuba. En la ciudad norteamericana intentó patentar su invento de máquina plegadora, pero la falta de financiación lo llevó a vender el invento. En el año 1867 regresó a Cuba, donde creó una empresa importadora de tecnología. Es en el año 1874 cuando le surge la idea de desarrollar un aparato para calcular equivalencias a partir de su nuevo trabajo como cambista entre Nueva York y La Habana. Con esa idea, Ramón Verea vuelve a Nueva York para crear una empresa especializada en la compra de inventos y máquinas. Todo ello sin olvidar su vena periodística, ya que poco después de su llegada a la ciudad neoyorquina, el inventor se puso al mando del primer periódico editado en castellano en los Estados Unidos: El Cronista.

En el año 1887 el ingeniero gallego logra uno de sus sueños: consigue la patente en Estados Unidos de su máquina de calcular. La máquina de Ramón Verea se registró con la patente número 207.918, a la que llamó Verea Direct Multiplier. Su máquina, diseñada en hierro y acero, con poco más de veintiséis kilos de peso, tenía la capacidad de calcular las principales operaciones aritméticas (sumas, restas, multiplicaciones y divisiones) con cifras de hasta nueve dígitos. La innovación de su máquina era que realizaba las multiplicaciones directamente, con un solo movimiento mecánico, cuando hasta entonces esas operaciones se calculaban mediante la repetición de sumas. La potencia de la máquina de Ramón Vera era tal que podía calcular la operación 698.543.721 × 807.689 en tan solo veinte segundos, algo inalcanzable, hasta ese momento, en aquella época.

Sin embargo, aun siendo galardonada la máquina en la Exposición Mundial de Inventos de 1878 en Matanzas (Cuba), y llegando a protagonizar un artículo en la prestigiosa revista Scientific American, solo se llegaron a producir tres ejemplares y nunca se valoró su desarrollo a gran escala.

Para Ramón Verea su invento era una demostración de la capacidad de la ingeniería española, comparable a la de los países más desarrollados. Sin embargo, este sí que captó la atención de ingenieros, científicos e inventores. Algunos de ellos desarrollaron nuevas versiones de calculadora de Ramón Verea hasta llegar a la calculadora que conocemos hoy en día.
En los años siguientes, Ramón Verea se centró en fundar y dirigir periódicos y revistas, así como imprentas. El periodismo constituyó su principal actividad a lo largo de sus distintos destinos (Galicia, Guatemala, Argentina) hasta su muerte en el año 1899, en Buenos Aires.

Su invento representó un antes y un después en la historia de la computación, hecho que fue reconocido con posterioridad a la muerte del ingeniero gallego. En 1930, la máquina de calcular de Ramón Verea pasó a formar parte del museo de la empresa International Business Machines (IBM) en White Plains, en la ciudad de Nueva York.

Continuar leyendo →

18Dic

Manuel Jalón, el ingeniero que inventó la fregona

admin
By , Enero 9th, 2017 | Sin categoría | 0 Comentarios

¿Quién inventó la fregona y la jeringuilla desechable? Ambos inventos comparten el mismo autor: Manuel Jalón. Este ingeniero aeronáutico de origen riojano patentó distintos modelos de fregona entre 1957 y 1964. Llegó a registrarla en 1968 en Estados Unidos como patente de invención de su cubo escurridor con rodillos accionados por pedal. Varias personas disputaron la autoría de la fregona en los tribunales. Finalmente, le reconocieron el mérito de forma única y exclusiva en algunos pleitos, porque el público asociaba la fregona con el invento de Manuel Jalón y no a los cubos o lavasuelos de otros inventores.

 
El origen de este invento se remonta a 1956, cuando Manuel Jalón ensayaba, inspirándose en el recuerdo que conservaba de sus prácticas en Estados Unidos. Allí, mientras terminaba su formación, fue testigo de una nueva forma de limpieza que no requería tantos esfuerzos: una bayeta atada al extremo de un palo y la ayuda de un cubo metálico eran más que suficiente.

 
Cuando Manuel Jalón finalizó sus estudios de ingeniería aeronáutica, realizó prácticas de mantenimiento y construcción de aviones en Estados Unidos, Finlandia y Francia. Desempeñó el trabajo de “Aircraft Maintenance Officer” en sus Fuerzas Aéreas norteamericanas. Posteriormente se doctoró con una tesis sobre la investigación técnica de veinticuatro accidentes de aviación. Hasta 1976 fue miembro Ejército del Aire en la Base Aérea de Zaragoza, retirándose como comandante ingeniero aeronáutico.

 
En 1956 crea la marca Rodex, que usará para comercializar la fregona. Dos años después crea la empresa Manufacturas Rodex, en la que participa Emilio Bellvis Montesano como socio. Manufacturas Rodex fue la empresa desde la que el ingeniero Manuel Jalón exportó su invento a decenas de países y donde innovó un centenar de productos. En 1959, Juan Gunfaus Navarro registra su modelo número 75.168, conocida popularmente como Mery de Tarrasa (la competencia directa del modelo de Jalón). El primer escurridor de mopas de una sola pieza de plástico es creado por Manuel Jalón en el año 1964, registrando su patente en Italia, Francia, Bélgica y España. A partir de 1971, la fregona está presente en ferias internacionales en Europa con la empresa Manufacturas Rodex. Pero hasta 1974 el término fregona no forma parte del diccionario. En 1988 la multinacional Curver adquiere la mayor parte de la empresa Manufacturas Rodex.

 
Manuel Jalón no solo inventó la fregona. También fue el precursor de las jeringuillas y agujas de un solo uso. Entre 1975 y 1979 creó la empresa Fabersanitas para centrar sus esfuerzos en crear la jeringuilla hipodérmica más perfeccionada que fuera posible. El equipo de Manuel Jalón desarrolló la jeringuilla hipodérmica desechable más resistente y fina que cualquier otro intento anterior. Apostaron por el plástico en vez del cristal y por un diseño con aristas redondeadas que ofrecía completa seguridad y facilidad de manejo. Además, era hermético y de fácil destrucción. Y arrasó en el mercado. Provocó además una revolución médica. Disminuyeron radicalmente el número de infecciones hospitalarias y se popularizó la vacunación de bajo coste en todo el planeta y en especial en el tercer mundo.

Continuar leyendo →

9Ene

Cosme García Sáez: el inventor del sumergible

admin
By , Agosto 1st, 2016 | Actualidad, Actualidad, Actualidad | 0 Comentarios

Cosme García Sáez es uno de los grandes inventores olvidados en la historia de la ingeniería. Autodidacta y sin estudios, nacido en 1818 en Logroño, fue el inventor del sumergible. Gracias a su trabajo, destacados e ilustres inventores como Isaac Peral y Narciso Monturiol pudieron marcar un antes y un después en el desarrollo del submarino.

Cosme García inició su legado con mejoras en el correo postal, como las máquinas para sellar en las oficinas de correos. En su etapa en el mundo de las imprentas hizo numerosas mejoras. Una de las más sobresalientes ha sido la máquina de timbre de la Casa de la Moneda. También dejó su huella en su etapa en la Fábrica de Armas de Oviedo, donde desarrolló un fusil que podía realizar más de 3000 disparos sin que fallase su mecanismo y sin necesidad de limpiar el arma. Esta carabina de retrocarga fue una de sus principales aportaciones en el ámbito militar.

Pero su gran aportación ha sido, sin duda, al desarrollo del submarino. Cosme García fue pionero en desarrollar con éxito un sumergible siendo el precursor del submarino del Isaac Peral y Narciso Monturiol. Fue en el año 1860 cuando Cosme García realizó con éxito las pruebas oficiales en el puerto de Alicante. El 16 de noviembre de ese año, el inventor riojano logró registrar la patente de su invento en París, con la denominación de Bateua Plongeur. Realmente, el inventor bautizó a su novedoso aparato como el “Garcibuzo”. Este sumergible fue construido en Barcelona, para posteriormente ser trasladado al puerto de Alicante. La exitosa prueba fue realizada por el propio Cosme García acompañado de su hijo Enrique. El sumergible desarrollado tenía capacidad para dos personas. La Comandancia de la Marina de Alicante dio testimonio del éxito del sumergible durante la prueba realizada, lo que propulsó a Cosme García a realizar una presentación del invento ante la mismísima Reina Isabel II. Para dicha presentación, el inventor construyó un nuevo modelo, esta vez utilizando el cobre como material principal.

Lo que podía haber sido el impulso definitivo al sumergible de Cosme García, la Reina Isabel II hundió toda esperanza de apostar por el desarrollo de tan novedoso aparato. Los gastos de la guerra de África fue la excusa de la Reina para no financiar la compra y explotación del sumergible. Ante este rechazo, Cosme García viajó a París con la esperanza de que su invento llegaría a buen puerto. La propuesta de Napoléon III no satisfizo al inventor, quien que se sumió en una gran desilusión. Su proyecto se estancaba, también físicamente, al quedar el sumergible atracado sin actividad en el puerto de Alicante. Posteriormente, el hijo de Cosme, Enrique, hundió en el mismo puerto el sumergible ante la queja de la propia autoridad portuaria por las molestias que causaba el aparato para el tráfico marítimo en el puerto por lo que les requerían pagar el amarre de la nave. A día de hoy el sumergible no se ha recuperado y se supone que sigue, o lo que queda de él, en el fondo del puerto alicantino.

Cosme García murió pidiendo limosna y viendo cómo se hundía su principal invento. Años más tarde, su hijo Enrique ofreció al Gobierno español el sumergible ante la guerra con Estados Unidos. En esta ocasión, su petición también fue rechazada con lo que el sumergible de Cosme García se sumergía más en la indiferencia y el olvido por parte de las instituciones.

Ni la historia ni sus contemporáneos reconocieron sus aportaciones a la ingeniería hasta el punto de que Cosme García murió en el año 1874, a los 55 años de edad, sumido en la pobreza.

Continuar leyendo →

1Ago
Back to top

Mutua Valors

Mutua Valors