Errores de la prensa al informar sobre seísmos

Los medios de comunicación siempre se hacen eco de los fenómenos sísmicos, especialmente de aquellos que provocan importantes daños personales y materiales. Los terremotos pueden llegar provocar grandes catástrofes, y actualmente tienen un impacto no solo en la prensa, radio y televisión, sino que llegan a las redes sociales y a nuestros teléfonos móviles. La información sobre estos eventos de la naturaleza llega muy a menudo plagada de mitos y errores.

Un elemento básico en la información de un terremoto es su magnitud. Es habitual que a medida que transcurre el tiempo desde que se produce el seísmo este dato varíe. ¿Por qué? Pues sencillamente porque se necesita tiempo para evaluar la información recogida inicialmente y determinar la cifra correcta con distintas mediciones, y no solo con los resultados de los sismógrafos más cercanos a la zona del fenómeno.

Otro ejemplo muy habitual es la referencia a los grados que a veces hacen los medios de comunicación cuando describen la magnitud del terremoto. La realidad es que la magnitud se mide con una operación matemática, no con una escala que aumente de forma gradual. Esto explica también por qué hay tanta diferencia de intensidad entre un terremoto de magnitud 7 y otro de magnitud 8. La escala de magnitud no crece de forma progresiva, sino que crece de forma exponencial. Esto hace que el aumento de escala produzca un aumento proporcionalmente mayor de la energía real del seísmo.

También es importante no confundir intensidad con magnitud. En algunos medios llegan a confundir ambos conceptos. Mientras que la intensidad varía con la distancia, la magnitud no varía. Es decir, la liberación de energía es la misma, pero su impacto no es el mismo en toda la superficie. Por eso, cuanto más lejos se encuentre el punto respecto al origen del terremoto, la intensidad, y por tanto el impacto del fenómeno, será menor.

Otro tema recurrente en la información sobre un seísmo es su epicentro. Esta información no es tan importante como parece ser en todas las situaciones. En los terremotos pequeños es importante conocer su epicentro. En cambio, en los grandes terremotos el epicentro es menos relevante, de hecho, en los terremotos grandes los mayores daños materiales y personales se suelen producir lejos del epicentro.

Los medios de comunicación buscan rápidamente «expertos» en la materia para darle mayor contenido y autoridad a sus informaciones sobre el terremoto. En ocasiones los expertos seleccionados por los periodistas no son los más preparados sobre el fenómeno. Realmente, los ingenieros de caminos, ingenieros civiles, geólogos, ingenieros geotécnicos y geofísicos especializados en sísmica son los profesionales más preparados para documentar y analizar con rigor científico estos fenómenos. Otros profesionales, como miembros de las fuerzas de seguridad y bomberos, pueden ofrecer consejos relativos a seguridad civil y protección personal frente a estas situaciones. Los arquitectos son otros profesionales que pueden ofrecer un enfoque distinto sobre el impacto de un terremoto, especialmente en lo que se refiere a las estructuras de las edificaciones.

Generalmente la velocidad a la que aparece la información sobre un terremoto en los medios de comunicación es mucho mayor que el análisis de los datos sobre el mismo. Esto hace que cuando se produzca este fenómeno haya pocos datos y no se disponga de tiempo suficiente para efectuar un análisis correcto por parte de expertos, de forma que se genera información pública inexacta. La digitalización y herramientas como las redes sociales hacen que la velocidad a la que surge la información de estos eventos haya crecido de forma importante y se incremente la difusión de datos inexactos sobre el seísmo. Como es habitual, transcurrido un tiempo desde que se produjo el terremoto, la información sobre este se diluye en noticias de más actualidad y gran parte del fenómeno queda en el olvido de los medios de comunicación hasta que se produce otro evento similar.

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