La arqueología industrial y la memoria colectiva

La arqueología industrial forma parte de nuestro Patrimonio Cultural, ya que a lo largo de la historia, la actividad industrial ha venido produciendo una serie de elementos que van formando parte de nuestro Patrimonio y de nuestra cultura.

Tal y como hoy en día entendemos el concepto de patrimonio es relativamente reciente, dado que surge durante los siglos XVIII y XIX. Es durante esta época de la historia cuando se produce un cambio en la mentalidad y en lo económico lo cual produjo un cambio radical en la sociedad.

Además, el patrimonio industrial ha sido uno de los más interesantes que ha aparecido a partir de la segunda mitad del siglo XX.

Resulta curioso que dos de los parámetros que se tomaban en valor para la consideración de patrimonio cultural como son su valor artístico o su antigüedad, actualmente no son ninguno de ellos los que caracteriza al patrimonio industrial, ya que estos valores han ido evolucionando a lo largo del tiempo.

La arqueología industrial es además una disciplina que nos ayuda en el estudio de la historia de la industria, tomando como documentos el conjunto de sus restos, y que tiene como objetivo el estudio de los vestigios físicos de la industria y de la cultura de la industrialización, como pueden ser la historia de la técnica, las máquinas, los procesos productivos, las transformaciones en el paisaje, las condiciones del trabajo, la actitud de los obreros y de los empresarios, las condiciones de vida, costumbres, ideologías, etc.

La arqueología industrial es una disciplina que emplea una metodología interdisciplinar, ya que son muchos los campos de estudio los que pueden aportar conocimientos o información sobre la sociedad industrial, como puede ser el trabajo de historiadores del arte, arquitectos, ingenieros, arqueólogos, geógrafos, sociólogos, archivistas, etc.

A través de la cultura material como es el patrimonio industrial podemos conocer y sentir de forma más directa nuestro pasado, ya que se trata de auténticos testigos, no discursos intelectuales construidos posteriormente. Son magníficos recursos para poder fomentar y difundir el conocimiento histórico.

Y es que la conservación y el estudio de los testimonios industriales es fundamental para comprender y documentar cualquier periodo de la historia de la humanidad.

Concretamente el ámbito del patrimonio industrial ha sido en las últimas décadas, y sigue siendo, uno de los ámbitos más controvertidos, ya que incluso actualmente existen ciertos sectores que aún tienen reticencia hacia él. Es por eso que el gran reto de las personas e instituciones que llevan en las últimas décadas defendiendo la conservación del patrimonio industrial, es que los bienes de la industrialización sean considerados patrimonio cultural.

Aunque lo cierto es que en los últimos años ya está teniendo un reconocimiento internacional después de que se considerasen varios lugares industriales como Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO.

Desde el año 1973 existe el Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial (TICCIH), este nació coincidiendo con un congreso de especialistas en Reino Unido, lugar considerado como la cuna de la Revolución Industrial.

La TICCIH es una organización Internacional cuya finalidad es la conservación de la herencia cultural de la industria y la sociedad industrial, incluyendo por supuesto a la arqueología industrial. Su sede española se encuentra en Asturias, en concreto en la ciudad de Gijón.

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