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Las alternativas de los autónomos al RETA

Los últimos datos del ministerio de Trabajo arrojan una cifra de 3.258.612 autónomos en el mercado español durante el mes de octubre de 2018, lo que supone un aumento del 1,27% sobre el mismo mes del año pasado. En Cataluña, el número de trabajadores por cuenta propia alcanzan los 551.604. Estas magnitudes muestran la importancia de este colectivo de trabajadores.

Tanto los trabajadores que desempeñan su actividad en una empresa como los autónomos, deben cumplir con su obligación de tributar por sus ingresos y de cotizar por sus tareas laborales. Los primeros, los empleados por cuenta ajena, cotizan en el Régimen General de la Seguridad Social. En cambio, los autónomos cuentan con un sistema propio: el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Cuando un trabajador autónomo inicia su actividad laboral tiene que darse de alta en el RETA, aunque en algunos casos se puede escoger una alternativa.

De este modo, algunos colectivos como ingenieros, arquitectos, arquitectos técnicos, gestores administrativos, peritos técnicos e ingenieros técnicos industriales, médicos, abogados, químicos y procuradores pueden optar por cotizar en una mutualidad. Estas profesiones liberales cuentan con mutualidades propias especializadas en ofrecer servicios a medida para sus asociados, a partir de las cuotas que reciben.

Prestaciones y requisitos

Así, una de las singularidades de los autónomos de determinados colectivos profesionales se centra en que pueden elegir entre ser autónomos a través del RETA o convertirse en mutualistas de la mutualidad de su colegio profesional. Este es el caso de la Mutua de los Ingenieros. En el inicio de su actividad profesional, los Ingenieros Industriales colegiados podrán optar por darse de alta en la mutualidad cuando, por la actividad que desarrollen, sea necesario estar afiliado al RETA.

Las mutualidades han tendido a equiparar sus coberturas con las del RETA, por lo que es muy importante comparar cuál es la mejor opción. Para el colectivo de los ingenieros industriales colegiados, La Mutua de los Ingenieros ofrece una serie de coberturas y paquetes de prestaciones equiparables a las coberturas de la Seguridad Social que les permite disfrutar de este sistema alternativo al RETA para el ejercicio de su profesión.

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Ventajas de la Mutua de los Ingenieros

Existe un decálogo de beneficios para que el trabajador autónomo elija el sistema mutua como alternativa al RETA. Las cuotas reducidas de la Mutua de los Ingenieros respecto al RETA suponen un primer punto a favor. En segundo lugar, los profesionales que se afilien a la mutualidad evitan cotizar a fondo perdido, teniendo en cuenta que la Seguridad Social tiene establecidas unas prestaciones máximas, que no se pueden incrementar en caso de cotizar en dos regímenes a la vez.

Como tercera ventaja encontramos que si el trabajador optó en su momento por escoger una mutualidad, se puede ejercer libremente la profesión y mantener la cotización de la Mutua de los Ingenieros, por una parte, y solicitar la pensión pública, por otra. Se trata de dos sistemas de previsión diferentes pero compatibles. Por otro lado, al agregar una capitalización individual al sistema público de la Seguridad Social, el mutualista recibirá un capital acorde con las aportaciones satisfechas adicional a las prestaciones públicas a las que tenga derecho. Este es el cuarto beneficio de la alternativa que ofrece la Mutua de los Ingenieros.

Ampliar prestaciones

En quinto lugar, el profesional podrá ampliar las prestaciones que considere más adecuadas a su situación personal y a sus preferencias, sin tener que ampliarlas todas, como ocurre en el sistema público. Por otra parte, y en sexto lugar, el autónomo que elige el sistema RETA debe respetar periodos de carencia más largos que los seis meses que, en general, presenta la opción privada.

La séptima ventaja es significativo, puesto que en caso que la defunción del mutualista tenga lugar antes de empezar a cobrar la prestación de jubilación correspondiente, las aportaciones y los rendimientos pasan a los beneficiarios que se hayan designado. Y además, el sistema mutualista permite escoger libremente estos beneficiarios, excepto en caso de orfandad (los beneficiarios son los hijos). Contando esta octava virtud, nos quedan dos últimas consideraciones.

Hay que tener en cuenta que la mutualidad se gestiona de forma privada, a través de las directrices de los propios mutualistas, que se reflejan en sus órganos de control. Una novena ventaja que hay que destacar, porque las prestaciones y servicios de la Mutua de los Ingenieros se focalizan en responder a las necesidades de los propios mutualistas.

Y por último, y para cerrar el decálogo, insistir en que la gran mayoría de expertos y economistas, además de las organizaciones internacionales (FMI y OCDE), advierten sobre los beneficios de una alternativa privada a los sistemas públicos de seguridad social. El propio Pacto de Toledo trata el tema, y sugiere la previsión privada.

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Los servicios de la Mutua de los Ingenieros

La Mutua de los Ingenieros ha desarrollado un paquete mínimo alternativo con el objetivo que el ingeniero pueda mejorar las coberturas que desee, considerando siempre su situación personal y profesional. Las condiciones de esta oferta básica suponen que el mutualista deberá abonar el 80% de la cuota mínima del RETA.

Estas son las prestaciones para aquellos ingenieros que opten por la Mutua de los Ingenieros, hasta los 59 años:

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Para los ingenieros que se acojan a la Mutua a partir de los 60 años, se adaptarán las prestaciones en función de sus circunstancias, siempre resultando un nivel mínimo de cuotas y aportaciones a la Mutua del 80% de la cuota mínima del RETA.

Más información:

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