¿Será el borofeno un rival del grafeno?

En los últimos años, los avances tecnológicos han dado un salto cuantitativo y cualitativo en material de elaboración de nuevos materiales. Entre ellos, el grafeno se presenta como un componente esencial para los automóviles, ordenadores y aparatos electrónicos del futuro. Sus propiedades conductoras y su gran capacidad para acumular energía definen al grafeno como un elemento que puede usarse para construir baterías más ligeras y duraderas haciendo disminuir el impacto medioambiental, sustituyendo a otros materiales más contaminantes. El grafeno se consigue a partir del carbono y del grafito, configurándose como una lámina plana de dos dimensiones, cuya estructura se asemeja a la forma hexagonal de los panales de las abejas. Además, su extrema dureza y resistencia no implica que, a su vez, el grafeno sea un material flexible y ligero, pudiendo aplicarse a sectores como la aeronáutica o la fabricación de automóviles. Pero no sólo eso, sino que el grafeno también tiene la propiedad de generar electricidad a través de la luz solar, pudiendo convertirse en un elemento de uso imprescindible en las plantas fotovoltaicas. Esto se debe a que es capaz producir mucha más energía por hora que las instalaciones que funcionan en la actualidad.

Los campos sanitarios y farmacéuticos también se muestran expectantes ante las cualidades de este material. Los últimos estudios han revelado que el grafeno posee un efecto antibacteriano en los organismos vivos, lo que puede servir para la prevención y erradicación de cierto tipo de enfermedades.

Otra de las aplicaciones que permite el grafeno es la conducción del calor y de la electricidad, configurándose como uno de los supermateriales del futuro.

¿Cómo se fabrica el grafeno?
La fabricación de grafeno es uno de los principales inconvenientes de este elemento que no es nuevo, puesto que ya fue descubierto en los años 30 del siglo pasado y desechado por ser inestable. Tuvimos que esperar hasta 2004 cuando de la mano de los científicos Novoselov y Geim se consiguió aislar a temperatura ambiente. Los dos científicos, de origen ruso, obtuvieron por este hallazgo el premio Nobel de Física en 2010. El trabajo de Geim y Novoselov, maestro y discípulo, consistió en ir separando una a una todas las capas del grafito hasta obtener una nueva capa aislada, conformando lo que conocemos por grafeno.

El borofeno, un serio competidor
Pero, diez años después de que se haya conseguido aislar el grafeno, a este material le ha salido un peligroso competidor: el borofeno. Siguiendo un proceso parecido al llevado a cabo por Novoselov y Geim, científicos estadounidenses han logrado aislar el borofeno, sustituyendo el grafito por el boro. De esta manera, se esperan conseguir aplicaciones sorprendentes en campos como la electrónica, la nanotecnología, la espintrónica y la fotónica. El principal obstáculo con el que se encuentra el borofeno es que todavía no se han conseguido desarrollar técnicas de separado de capas eficaces, para conseguir un material de mejor calidad. Esto también ocurrió con el grafeno, el cual se extrae mediante proceso, todavía, ineficaz.

Pero no sólo es el borofeno el supermaterial que puede acabar con la hegemonía del grafeno. La comunidad científica internacional estudia con detenimiento la fabricación de otros materiales como el germaneno, el estaneno o el siliceno, aunque, en la actualidad, no se han descubierto todas las aplicaciones y posibilidades que ofrecen estos nuevos hallazgos.

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